PAISAJES DE GRAN CANARIA

Pues sí, Gran Canaria tiene paisajes que bien merecen una visita por su variedad y grandiosidad.

 

De los tres días completos que estuvimos en la isla: 25, 26 y 27 de febrero, (llegamos el 24 de febrero por la noche, justo para la cena y a dormir) dedicamos el primero a darle la vuelta completa y visitar algunos pueblos interesantes. El segundo subimos al Pico de las Nieves y seguimos viendo cosas, el tercero fue Tejeda, el centro de la isla, nuestro centro de operaciones, con la subida al Roque Nublo como ruta más interesante.

Viernes, 25 de febrero: Salimos de Las Palmas por la autovía GC-1 y la primera parada la hicimos en la Playa del Inglés, lugar turístico por excelencia junto con Maspalomas, debido a sus playas de arena fina y dorada.

Después de esta breve parada seguimos para el Puerto de Mogán, en la parte suroeste de la isla, la carretera ya empezó a ganar altura sobre el mar por unos impresionantes acantilados. El paisaje iba presentando bellas estampas de roques y relieve volcánico.

Llegamos al Puerto de Mogán, al que llamán Pequeña Venecia por los canales que se intercalan con las pintorescas calles de la población donde hay un puerto pesquero y deportivo. Aquí han prohibido construir grandes edificios y se conserva un aire más tradicional en las casas.

Dicen que esta zona es más tranquila que la costa este, pero como llegamos el día de mercadillo, viernes, aquello estaba atestado de turistas extranjeros, principalmente alemanes.

Fuimos siguiendo todo el muelle con tenderetes a uno y otro lado para tener vistas panorámicas de la playa y el pueblo. Una especie de submarino amarillo navegaba semihundido para que los turistas pudieran ver algo del mundo subacuático.

Después dimos un paseo por las calles peatonales de la localidad, con menos bullicio, adornadas con muchas flores y colores alegres en las fachadas. Después de unas compras en un supermercado, principalmente el famoso ron canario Arehucas, seguimos camino en dirección a Mogán.

La carretera abandona la costa y empieza a subir por las montañas atravesando pequeños pueblecitos, uno de ellos es Mogán, nosotros seguimos hacia San Nicolás de Tolentino, conocido como La Aldea, pero antes de llegar tuvimos que parar en un bello paraje conocido como la Fuente de los Azulejos, cerca del Barranco de Veneguera. Los colores que a capas aparecían en el terreno eran de un verde precioso.

Por una de las quebradas corría un arroyo que en épocas de lluvia tendría que formar cascadas.

En la curva había un puesto de frutas, muchas de ellas tropicales, se ve que este producto es un buen reclamo para los turistas que vienen del norte de Europa. Desde allí había una espléndida vista del Barranco de Veneguera.

Seguimos barranco arriba, curvas y más curvas, pequeñas localidades con nombres curiosos y llegamos a San Nicolás de Tolentino, gran productor de tomates. Preguntamos a un local por un lugar donde comer y nos recomienga un chiringuito playero, pequeño pero con pescado muy fresco que pesca el mismo dueño. Después de pasar por una antigua escuelita, que ahora es un museo, nos vamos hacia la playa por la GC-200.

En la playa buscamos el pequeño restaurante Severo y allí comemos a base de pescado fresco y papas arrugás. La cerveza grancanaria Tropical hace de acompañamiento (fue adquirida por la tinerfeña CCC en 1994).

Después del almuerzo nos acercamos a la playa de chinorros y acantilados. Corre bastante viento, no hay nadie bañándose, aunque sí tomando el sol.

Descansamos un rato y seguimos para Agaete, antes de llegar tenemos que parar en un fantástico mirador sobre unos vertiginosos acantilados de la abrupta costa norte de Gran Canaria.

Delante nuestra, al norte, la isla de Tenerife emergía de la bruma con la silueta inconfundible del techo de España, el Teide, de 3.718 m de altura.

Bajamos por carreteras de vértigo hasta Agaete, queremos ver el Dedo de Dios, o mejor dicho, el “Muñón” de Dios, ya que un temporal se llevó el Dedo. Así era antes de la pérdida.

Y así ha quedado ahora, bastante menos espectacular por desgracia. Lo que la erosión da, la erosión lo quita. Caprichos de la Naturaleza.

Dejamos a los turistas tostarse a gusto sobre entarimados de madera, ya que la playa es un puro pedregal, y continuamos nuestro periplo, ahora por la GC-2, la llamada Carretera de la Costa. Queremos visitar Teror, para ello hay que internarse en el interior.

Teror es el centro de peregrinaciones de la isla, e incluso de devoción de todo el archipiélago, debido a la Virgen del Pino, patrona de la Diócesis de Canarias. Su centro histórico tiene un encanto especial por la abundancia de casas señoriales con las típicas balconadas.

La basílica de la Virgen del Pino se haya en la plaza del mismo nombre donde convergen las calles principales. Es obra del siglo XVIII, restaurada en varias ocasiones. En su camarín, en la parte trasera del altar mayor, se guarda la imagen de la venerada Virgen el Pino.

Después de probar unos dulces típicos de Teror nos vamos hacia Arucas (del aborigen Arehucas), donde destaca su iglesia neogótica de San Juan Bautista, de principios del siglo XX,  que resulta muy extraña en la isla. 

Arucas fue productor de ron mucho antes que Cuba, hoy lo sigue fabricando y, además, es una gran productora de plátanos. Con esta visita dimos por terminado la excursión del día y volvimos a Las Palmas para la cena. Después de la cena dimos una vuelta por el Parque San Telmo y la calle Triana para comprar agua embotellada, en Las Palmas nadie bebe la del grifo, y a la cama.

Sábado 26 de febrero:  Desde la misma ventana de la habitación tuvimos una vista del hermoso amanecer sobre el mar.

Debajo el Parque San Telmo y la estación de guaguas, detrás de ella la autovía. El Hotel Parque está siutado en un sitio inmejorable.

Después de un buen desayuno volvemos a tomar la GC-1 y en Telde la abandonamos en dirección a Valsequillo, que presume de ser la capital de las rutas de senderismo. Después de muchas curvas paramos en un mirador con vistas al Roque Redondo y al Roque Grande de Tenténiguada.

La subida al Pico de las Nieves ya está relatada en otra crónica. Después de esta subida bajamos de nuevo hacia Telde por otra carretera donde hicimos una parada para ver la Caldera de los Marteles, declarada punto de interés geológico (PIG).

Hay un sendero que la comunica con el Roque Grande de Tenténiguada, por allí bajaban un numeroso grupo de senderistas al que habían dejado en este punto unos microbuses.

 

Cerca de Telde está el Valle de Jinámar, lugar donde han aparecido restos guanches. Más truculenta es la historia de la Sima de Jinámar, cono volcánico de 80 m de profundidad, utilizada en la época franquista como fosa natural para arrojar personas en ella.

Seguimos camino hacia Santa Brígida para ver la Caldera de Bandama, que es el resultado de una gran explosión en el cono volcánico de Bandama hace unos 2000 años. Tiene unos 1.000 m de diámetro y unos 200 m de profundidad y es una de las más grandes de Canarias.

Curiosamente el nombre de Bandama no viene de los antiguos canarios como puediera parecer, obedece a un comerciante flamenco (Van Damme) que se asentó en la zona en el siglo XVI y cultivó vides en el fondo del cráter. Hoy hay una granja abandonada.

El almuerzo lo hicimos en el cercano restaurante La Caldera, que se encontraba lleno de gente, aún así pudimos encontrar un hueco y pudimos probar la “ropavieja” y el conejo con mojo picón y patatas, platos típicos canarios.

El día todavía no había acabado, después de comer volvemos a la carretera en dirección a Ingenio, sureste, para ver el Barranco de Guayadeque, uno de los más grandes de todo el archipiélago. Una carreterilla circula por su interior haciéndote sentir pequeñito ante la magnitud de los paredones que nos rodean horadados de cuevas.

En ellas se han encontrado gran cantidad de restos de los antiguos canarios (guanches en Tenerife y por extensión del término a todo el archipiélago), incluidas momias, hoy en el Museo Canario. Tiene una flora y fauna autóctona y muchos endemismos.

Existen hoteles-cuevas para turistas y restaurantes-cuevas donde sirven el cochinito frito y el vino de la zona. Como cosa curiosa, también, hay una pequeña capilla excavada en la roca.

Después de tomar un refresco en uno de los restaurantes cuevas nos fuimos para Agüimes, pueblo que qeríamos visitar. A la salida del barranco nos encontramos una granja con las típicas cabras y perros canarios.

Agüimes fue fundada en 1491 sobre un importante centro aborigen como villa de señorío episcopal por orden de los Reyes Católicos. Durante cuatro siglos fue sede del episcopado de la isla, de ahí los aires catredalicios de la Iglesia Parroquial de San Sebastián.

Agüimes ha rehabilitado el centro histórico, por donde es agradable caminar, y ha convertido en alojamientos rurales la antigua Casa Consistorial y la llamada Casa de los Camellos. Por las calles había esculturas y adornos para el carnaval.

Dejamos Agüimes y nos vamos a Maspalomas, queremos ver la puesta de sol desde la playa pero, por muy poco, llegamos unos minutos después. Por cierto que un reciente temporal se ha llevado casi toda la arena de la playa.

Después de dar una vuelta por allí, donde cantidad de turistas extranjeros cenaban ya viendo en la tele un partido de la Bundesliga, vimos el faro, la charca y las dunas, luego regresamos a Las Palmas para nuestra cena, que ya la teníamos merecida.

Después de cenar dimos una vuelta por el centro viendo por fuera la Catedral, Casa de Colón, Museo Galdós, etc., mientras por las calles iban los chavales con los disfraces del Caranaval.

Domingo 27 de febrero: Es nuestro último día en la isla, dejamos el hotel después de desayunar, antes de partir para Tejeda, donde tenemos reserva en el Parador Nacional, nos vamos la punta norte de Las Palmas para ver la Isleta y la Playa de las Canteras.

Después de echar un vistazo, menos mal que es domingo y apenas hay tráfico por las calles, volvemos a la GC-1 para luego tomar la GC-15, sinuosa carretera con espléndidas vistas que pasa por Santa Brígida y San Mateo para llegar a Tejeda. Lo primero que hacemos es alojarnos en el Parador de la Cruz de Tejeda, construido en el borde de la caldera volcánica de Tejeda, y contemplar las maravillosas vistas que hay desde la habitación.

Allí tenemos al Roque Nublo, símbolo de Gran Canaria, el Roque de Bentayga y hasta el Teide nevado se contempla más al norte, en la vecina isla de Tenerife.

La Cruz de Tejeda marca el centro geográfico de la isla, cruce de caminos reales ya utilizados por los aborígenes. Está justo delante del Parador Nacional. Alrededor hay gran animación, muchos puestos ambulantes ofrecen productos alimentecios y de artesanía.

En uno de los puestecillos vimos los tunos, especie de higos chumbos, y quisimos probarlos, la mujer del puesto dijo que nos prestaba el cuchillo pero que los peláramos nosotros, y es que el jugo que suelta es de un intenso color rosa fuerte que mancha las manos y la lengua de manera persistente.

Después bajamos hacia el pueblo de Tejeda, rodeado de huertos en terrazas sobre la ladera de la caldera, está a unos 1.000 m sobre el nivel del mar. Si no fuera por el turismo ya habría sido abandonado hace tiempo dado lo difícil que es aquí la agricultura. En feberero se celebra la Fiesta del Almendro en Flor.

Sobre el pueblo se alza el espectacular Roque de Bentayga, una de las formaciones rocosas más singulares de la isla. Cerca del roque se encuentran los antiguos asentamientos aborígenes de Cuevas del Rey y Roque Camello, con un centenar de cuevas, enterramientos, silos, etc.

Seguimos hacia el norte, pasamos por el Monumento Natural del Montañón Negro, que es un volcán de tipo estromboliano que emitió lavas fluidas. La Caldera de los Pinos de Gáldar también forma parte del Monumento Natural, pero es un cráter de explosión circular que expulsó lavas escoriáceas. Aquí hicimos una parada para contemplarlo a gusto.

 

En este espacio abundan los pinos (Pinus canariensis y Pinus radiata) y los eucaliptos (Eucalytus sp.). El nombre de estos últimos proviene del griego y significa ‘bien tapado’. Esto se debe a que sus flores se forman en cápsulas especiales que no se abren hasta que están maduras. En ese momento, una especie de tapadera se desprende para dejar al descubierto los órganos sexuales.

El siguiente objetivo era la Reserva Natural Especial de los Tilos de Moya, que ocupa unas 91 hectáreas en el Barranco de Moya, y que pertenece al Parque Natural de Doramas. Es el resto que queda de los bosques de laurisilva de Gran Canaria. No confundir con el tilo medicinal, aquí hablamos del til (Ocotea foetens) parecido al laurel.

Existe un corto sendero que va recorriendo la ladera del barranco y que permite disfrutar de este bosque de laurisilva, verdadero “fósil” viviente de la Era Terciaria.

En el barranco hay, también, cultivos de naranjos y plataneras en pequeña proporción a las plantanciones que vimos por el norte de la isla.

Después de este corto recorrido nos fuimos a Moya buscando un lugar donde comer, impresionante el Barranco de Moya por donde serpenteaba la carretera.

Comimos en un pequeño y modesto restaurante llamado “Los Dragos”, la carta era limitada, pero a nosotros nos supo bastante bien el “pulpo a la carmela” (con pimiento y cebolla).

Después de comer dimos una vuelta por Moya, nos llamó la atención un cartel en la fachada de la Peña Bética donde ponía el lema de “Viva el Betis manque pierda” en un montón de idiomas.

Pasamos por delante de la Casa de la Cultura donde había unos ejemplares de drago, el típico árbol canario.

Y llegamos hasta la parroquia, de típico sabor canario, estaba situada junto a un tajo que daba el Barranco de Moya con estupendas vistas.

Terminada la visita a Moya desandamos el camino y volvimos hacia Tejeda para hacer la subida al Roque Nublo, la excursión estrella de todo el viaje.

El Roque Nublo es el emblema de Gran Canaria, su gran altura, 80 m sobre su base, lo convierten en uno de los más grandes del mundo. Además se encuentra situado en el centro de la isla, en una zona muy abrupta de origen volcánico, a 1.813 m de altura sobre el nivel del mar.

“Según la mitología y la historia, los aborígenes guanches veneraban este menhir natural y esto también ha propiciado que se haya aumentado su potencial mágico en la actualidad en el que muchas parejas jovenes se desplazan a su cumbre para ver la puesta de sol en uno de los lugares más románticos del Planeta y con unas vistas únicas en días claros…” No podíamos irnos sin tocar sus viejas piedras.

 

El inicio está bien señalizado y hay un aparcamiento donde dejar el coche, a la derecha de los Llanos de la Pez donde, como era domingo, gran cantidad de canarios pasaban el día en la zona recreativa y de barbacoas. El camino ascendente tiene unos 300 m de desnivel y no es tan fácil como dicen las guías, hay que ir con calzado adecuado y no con chanclas playeras como iban algunos. Las vistas hacia la caldera de Tirajana, con sus 40 km de diámetro, son impresionantes incluso antes de llegar arriba.

Pasamos cerca de la base de la roca bautizada como El Fraile por su posición orante, rodeado de magníficos pinos canarios.

Nos encontramos una bifurcación que pone a La Culata pero nosotros seguimos para arriba, cada vez nos acercamos más al Roque Nublo, que campea grandioso sobre nuestras cabezas con el pequeño roque de La Rana rindiéndole pleitesía.

Después de pasar por una zona de cuevas llegamos a la parte alta desde la que vemos al fondo el techo de la isla, el Pico de las Nieves con el Morrón de la Agujerada y los radares militares.

Todavía queda que superar, por un caminillo de piedra, un resalte rocoso para acceder a la meseta cimera donde destaca en un extremo el Roque Nublo.

Y en la meseta caminamos hacia el fantástico menhir agrandándose a cada paso que damos. Es sencillamente colosal.

 

Llegamos a su base y tocamos sus viejas rocas de basalto que salieron un día del interior de la Tierra. ¿Cuántos habrán hecho lo mismo desde hace miles de años?

Y las vistas desde allí arriba son extraordinarias en cualquier dirección. Hacia Tenerife…

Hacia la Cruz de Tejeda, donde está el Parador Nacional donde pasaremos la noche…

Hacia la Caldera de Tejeda, donde la sombre del Roque Nublo se recorta sobre el fondo…

En fin, que no daban ganas de irse de allí, se estaba tan bien…, afortunadamente habíamos ido por la tarde cuando ya había poca gente que no alteraban la magia del lugar. Una última foto y para abajo, cosa que hicimos por el mismo camino.

Llegamos al Parador justo para la puesta de sol, pero la batería dijo que ya tenía suficiente trabajo por ese día y se negó a hacer una foto más, así que sólo queda para nuestras retinas. Por la noche hubo cena homenaje para rematar tan estupendo viaje. El menú degustación nos permitió saborear platos típicos canarios como el “baifo (cabrito) con gofio”, muy rico y el binmesabe, hecho con almendras de la zona.

El lunes madrugón para coger el avión que salía a las ocho de la mañana y a casa sin novedad. Fueron tres días muy bien aprovechados.

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10 respuestas a PAISAJES DE GRAN CANARIA

  1. sara dijo:

    PRECIOSO!!! Se lo mando a Jean Pierre para que vea todas las bellezas. Tenemos que ir un día. ¡¡Que no lo conocemos todavia!! Y estáis muy guapos tanto tu mujer como tú!!! Abrazos y feliz día!!!

  2. Ana dijo:

    Hola.
    Soy canaria y de Gran Canaria. Les felicito porque han hecho un “expléndido reportaje” de mi tierra. Ni yo misma lo hubiera hecho tan bien.
    He de confesar que han pasado por lugares que ya hasta desconocía del tiempo que hace que no voy por ahí.
    Las fotos son preciosas, dignas de un profesional.
    Me alegra saber que les ha gustado “Mi casa”. Le invito a volver cuando quieran ;)

    Saludos desde las Islas Afortunadas

    Ana

  3. Nélida dijo:

    Coincido con mi paisana Ana, han hecho lo posible por conocer la isla a fondo, como deberían de hacer los buenos viajeros, venir a conocer la cultura, los paisajes, sus gentes, costumbres,… pero desafortunadamente no es lo que hacen la mayoría, que con la pulserita del todo incluido se apotronan a una hamaca y sólo beben y comen productos de su pais. Pero en fin ellos se lo pierden.
    Gracias por haber contado tan bien vuestra experiencia en la isla. Sólo una objeción que a nosotros que andamos un poco picaditos con los Tenerife jeje, nos fastidia un poco. La cerveza Tropical es hecha en Gran Canaria, la que se hace en Tenerife es la Dorada, pero se les perdona el despiste.

    • jopalsor dijo:

      Gracias Ana y Nélida por los comentarios. Ya he corregido lo de la cerveza Tropical, seguramente me confundió que desde 1994 pertenece a la Compañía Cervecera de Canarias S.A., que es tinerfeña. Parece que hay bastante polémica, porque dicen que la compañía favorece más a la marca Dorada, que es la de Tenerife, que a la grancanaria de toda la vida, la Tropical. En fin, ya se sabe que los vecinos, a veces, no se llevan muy bien.
      Me hubiera gustado pasar más días en vuestra isla, pero no descarto volver cuando pueda.
      Saludos

  4. tooñy artiles dijo:

    gracias por vuestro maravillosos reportaje, con el amor y `la sapienza que lo habeis hecho como dicen algunos comentariistas de vuesrta visita que ni nosotros los canarios hemos visto tantas cosa y por supuesto no lo habriamos contado tan ien, de nuevo gracias desde la Canaria…

    • jopalsor dijo:

      Me alegro de que nuestro modesto reportaje de una visita tan corta sea valorado tan bien, esperamos volver por las islas para seguir contando las cosas tan bonitas que hay por allí, no sólo las playas, sino todo el interior.
      Saludos

  5. Gerardo dijo:

    Hola
    Unas fotos preciosas, un reportaje estupendo…
    Solo un punto… los aborigenes de esta isla, no eran guanches, esos son los de Tenerife… los de aqui eran los Canarii o Tamaeran.
    Un saludo

    • jopalsor dijo:

      Pues parece que sí, que el término guanche viene de Tenerife aunque se haya extendido su denominación a todas las islas:
      “Los guanches (llamados antiguos canarios en la isla de Gran Canaria, maxos en Lanzarote y Fuerteventura o bimbaches en el Hierro) eran los pobladores originarios de las Islas Canarias. La palabra tiene su origen en Guan Chenech, que es cómo los nativos de Tenerife se autodenominaban en su propia lengua. Con el paso del tiempo, el término guanche llegó a generalizarse identificándose con todos los nativos de las Islas Canarias.”
      Saludos y gracias por la corrección.

  6. daniel dijo:

    JOOO soy de gran canaria y amante de mi tierra y la verdad que es precioso todo, gracias, y la verdad que hay que tener valor y ganas para recorrer esta isla en tres dias que no es nada pequeña, pero OLE jajajja gracias por visitar este continente en miniatura y espero que volvais cuando quieran… y destacar jeje que las flores rosa son bicácaros (Canarina canariensis) o campanillas como se conocen, y son unicas en el mundo. Una recomendacón para la proxima Santa Lucia y San bartolome de tirajana, Guayadeque, playa del güi-güi, la aldea de san nicolas de Tolentino, parque natural de tamadaba, Firgas, San Mateo, Valleseco, entre otros lugares mas y tambien estais invitados a nuestras fiestas vara del pescado (arinaga ultimo viernes de agosto) bajá del gofio y del agua (agüimes y ultimo sabado de septiembre), la Rama de Agaete (4 de agosto), la fiesta del Charco (la aldea de san nicolas) Orgullo de maspalomas y los numerosos carnavales de la isla… Gracias por todo Y PASARLO BIEN jeje y con todo el cariño
    Daniel R.H.

    • jopalsor dijo:

      Muchas gracias por los comentarios y recomendaciones, seguro que volveremos en otra ocasión e intentaremos ver todos esos sitios que comentas, Daniel.

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